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  1. Por la ventana del tren

    sábado, 30 de julio de 2011

    Hoy, a la vuelta de mi viaje, me tocó ventanilla en el tren, y claro, acostumbrado como estoy, me puse mis cascos y escuché música toda la longitud del trayecto (salvo cuando pusieron la peli de "Cómo entrenar a tu dragón").

    Estuve pensando, mientras vallas, ovejas, montañas, valles y ríos desfilaban a gran velocidad ante mis ojos, interrumpidos de cuando en cuando por algún que otro túnel o edificio, teniendo como permanentes compañeros a los raíles, los cables que subían y bajaban como delfines, y el traqueteo ronroneante del tren.

    Aburrido del paisaje tras dos horas de trayecto, comencé a observar a los pasajeros que tenía al lado, una señora embarazada de 9 meses, otra señora con mirada severa pero que me sorprendió con un tono de voz amable y sincero cuando contestó a su teléfono móvil, y al otro lado del pasillo, una madre y su hija jugando a la Nintendo DS, un hombre robusto que sólo sabía dormir, y una delgada chica bien vestida y viendo una peli en su iPad mientras comía ositos de gominola.

    Me sentí pequeño, insignificante, el chaval de los cascos y los chicles de sandía del asiento de al lado, uno más, uno del montón, todo mientras mi abuela me contaba emocionada una broma que le gastó a su madre una vez (le metió una lagartija por la espalda), y una canción de Tupac resonaba a lo lejos en mi cabeza.

    Me sentí un juguete del universo, un peón, la mota de polvo pegada a la canica que es nuestro mundo con la que alguien juega, mire al cielo y todo cobró más sentido, miré al sol directamente, y lo vi negro tras observarlo 3 segundos, deslumbrado por su luz, me pareció una enorme pupila observandonos, con su gigantesco iris azul, observando al mundo.

    Reflexioné y me hicieron gracia varias ironías derivadas de tal metáfora, ¿por qué será que hacemos las cosas "ocultas" de noche? es justo cuando el sol no está y no nos observa, no nos sentimos tan culpables de nuestros actos, ni nos da tanta vergüenza, y que ese gigantesco ojo, en cierta manera, parpadea cada noche, y, como a nosotros, se le queda una pequeña luz al cerrar el ojo cuando observa tanto rato algo, y esa pequeña luz que se le queda grabada en la retina es la luna.

    Ya divagando y navegando en aguas más profundas, pensé que si la luz que se le queda al Observador es la misma noche tras noche, será porque lo que observa es lo mismo, y en parte el razonamiento tiene razón (valga la redundancia), la humanidad como expuse en una entrada anterior ( no recuerdo cuál), sigue siendo la misma en esencia, y es la lección que nos deja el sol tras un día entero, durante el cual, a pesar de observarnos desde diferentes puntos de vista (recorrido del sol por el cielo) con su enorme pupila, al final del día sigue viendo lo mismo.

    Pero entonces vi una nube, a lo lejos, y un verde prado de flores amarillas y blancas en plan anuncio de compresas, y una relámpago mental me puso en la piel de un piloto de cazas, por un momento, sentí las esponjas del casco en mi cabeza, el frio aire entrando por el conducto del oxigeno, las manos enguantadas, gritando de euforia mientras volaba a cuchillo a 800 km/h, y por un momento, recordé un momento de mi infancia donde, estando de excursion en un barco militar, un alto mando se me paró, me cogió del hombro y me preguntó de sopetón: "chico, ¿tu quieres ser piloto?", yo, pequeño que era, no lo sabía decir con certeza, y le dije que no lo sabía, y el hombre se fue sin decir palabra.

    Era un recuerdo que tenía en la caja de "Misterios", siempre he vivido con la duda de qué hubiera pasado si le hubiese respondido que sí, o si le hubiera respondido que no. Fuera lo que fuera, después de su pregunta, el F-18 que estaba volando mientras estabamos en cubierta se acercó peligrosamente  a la borda del barco, se giró 90 grados, redujo levemente la velocidad, y pasó como una exhalación rozando la borda por fuera del barco, mientras que yo, asombrado como estaba, me fijé en el interior de la cabina, y vi perfectamente, casi a cámara lenta, como el piloto soltaba una mano del control y subía el dedo pulgar, mirando con su visera del casco hacia mi posición.

    Desde aquel momento, y tras una exhibición aérea en Morón, quise ser piloto, de cualquier cacharro volante, preferiblemente de cazas, pero piloto en general tambien me hacia ilusión, y miraba el póster del Eurofighter de mi habitacion cada día imaginando estar dentro, y ahora, con un papelajo amarillo con la palabra APTO escrita en él, me sentía más cerca de atravesar las nubes, sentirme libre, haber cumplido mi sueño de romper las cadenas de mi triste condición de humano y desafiar a la gravedad, coquetear con la muerte en atrevidas maniobras aéreas que pongan al límite mi presión sanguínea, y de besar a mi mujer y jugar con mis hijos a la vuelta del trabajo. Y es que si es así como puede que sea el resto de mi vida, quiero que el resto de mi vida empiece ya...

  2. Niños

    jueves, 28 de julio de 2011

    ¿Quién no ha mirado nunca a un niño y ha pensado "tiene una mirada demasiado profunda para su edad"?, hay veces que te quedas mirandolos, y ellos te miran, con una intensidad que te sorprende, como si tuviera algo muy importante que decir, y no supieran hacértelo saber.

    Yo muchas veces, cuando me quedo cuidando de niños, los suelo tratar como a iguales (sin pasarse, claro, siguen siendo niños que necesitan ser educados), porque no veo razón alguna para menospreciar lo que dicen. Al fin y al cabo, lo que ellos están haciendo es aún más importante que lo que estoy haciendo yo, ¿nunca os habéis parado a pensarlo?.

    Cuando ellos se quedan con la mirada perdida en el infinito, o simplemente jugando con dos coches en una esquina, no sólo están haciendo lo que ves a simple vista, están desarrollando sus cualidades imaginativas, espaciales, lógicas, sociales y a la vez, se dan cuenta de sus propios pensamientos mientras juegan solos, se están desarrollando, nosotros solamente estamos dando uso a lo que ya tenemos o pulir pequeños defectos, o simplemente, matar el tiempo (como si nos sobrara), he ahí lo que decía anteriormente, cuando ellos vienen corriendo a decirnos que el coche naranja es el rey de los coches, aunque nos parezca una tontería, debemos responder con entusiasmo, recompensando el gran trabajo mental que ha supuesto una carrera en 3D en un circuito alucinante donde en realidad solo hay una polvorienta esquina y una mesilla de noche, muchos ahora no sabríamos construir algo así y mucho menos con tanto realismo como para emocionarnos por ello.

    Además, los niños no son eso, "niños", en el sentido despectivo de la palabra, vale, tendrán menos neuronas, pero os aseguro que la naturaleza humana se ve mucho mejor en ellos que en cualquier individuo de más edad. Pensad que desde pequeños, se les educa para que aprendan a compartir, a respetar, a no rendirse, a ser corteses, a comer de todo...porque al fin y al cabo, con lo que un niño viene de serie es con lo que todo ser humano trae de serie también. Egoísmo, arrogancia, creatividad, sentido del bien y del mal (cuando un niño llora por haber hecho algo malo antes de ser reñido), y ganas de pasarlo bien. Educar consiste en pulir la naturaleza primitiva "mala" del ser humano y dejar las demás.

    No somos tan diferentes de los niños como creemos, muchos tenemos hábitos extraños a la hora de hacer cualquier cosa, quitamos el capuchon del cepillo de dientes de un golpe, o haciendolo saltar, y vale, ya no nos dormimos con canciones de cuna, pero quizás mas de uno sigamos prefiriendo escuchar un poco de música antes de dormir, aunque ahora es hip-hop y blues. Sigo prefiriendo dormir sin camiseta, ahora que mi madre me deja, y por lo que sé, es algo que siempre he hecho desde bebé. Seguimos hablando solos cuando nadie nos ve, y ponemos caras raras frente al espejo o cuando estamos solos en el ascensor, o hacemos una cosa mal adrede para fastidiar a alguien aunque sepamos hacerlo bien...

    Y es que por mucho traje, corbata, falda que nos pongamos, y nos la demos de mayores por tener sexo, jugar a videojuegos de tiros, coger cosas de cristal, hacer papeleo y tener ordenador, en el fondo, no somos más que eso, niños.

  3. Sudor

    miércoles, 20 de julio de 2011

    Una nube que parece una pincelada larga sobre el cielo del amanecer se dibuja al frente nada más abrir los ojos. El frío atenaza los músculos, los entumece e inmoviliza, y hace falta fuerza de voluntad para no tiritar. El primer pájaro de la mañana se posa en la reja y es el primer espectador.

    Otro lento parpadeo y te levantas del suelo, húmedo, intercambias bromitas e impresiones con los compañeros para romper el hielo y relajar la tensión presente que se puede cortar con un cuchillo.

    Empiezas a calentar motores, primero un tobillo, luego el otro, obligandote a hacerlo lento y a contener los nervios, una rodilla, la otra...y sólo cuando te notas ya preparado, te atreves a echar un vistazo a los demás.

    Hay gran variedad de expresiones, ves semblantes serios, con la mirada perdida, otros mordiendose el labio, otros dando vueltas, otros atandose los zapatos con nerviosismo, otros con los ojos mirando de un lado a otro con rapidez...

    De repente, el sargento grita : 5ª tanda! y todos callan y se dirigen con parsimonia hacia la línea de salida, en un grupo desordenado, poniendo a punto sus cronómetros.

    El ruido exterior se va volviendo más y más distante, como debajo del agua, y se oye la respiración profunda, acompasada, inspiración...expiración...

    La mirada al frente, los pies en posición, la mente en blanco y el ceño fruncido, listo para salir. La bandera a cuadros naranja y amarilla baja súbitamente, y se oye un gruñido de esfuerzo general a la salida.

    La masa de corredores se va organizando según su velocidad, las miradas de reojo para vigilar al de al lado se notan y casi se tocan, intentas respirar por la nariz todo el tiempo que puedas, reservando el oxígeno para cuando más lo necesites.

    Sientes una punzada en el estómago cuando de repente te das cuenta de que verdaderamente no sabes qué ritmo seguir, pero ves al de delante y sigues su ritmo, confiando por un instante en que ese ritmo valga. Poco a poco, recuerdas el ritmo de pisadas que sueles seguir y con leve movimiento hacia la izquierda, coges por la calle interior y adelantas a dos más, pero te obligas a no confiarte y sobre todo, a no ponerte nervioso, "la adrenalina para el final", te recuerdas.

    Tras una vuelta al circuito, aún no has dejado de respirar por la nariz, y eso te da un ligero empujón y te hace sonreir brevemente, pero concentrado totalmente en no perder el ritmo. Tras una segunda vuelta al circuito, oyes los vítores de los padres de tus compañeros de pista gritando "sólo queda una vuelta, vamos!", y te obligas a no caer en la tentación de ir más rápido.

    Cuando empiezas a doblar la última curva, te dices mentalmente "es el momento", y empiezas a subir el ritmo, adelantas a 3 que iban justo delante de tí, y cuando enfilas la curva final, mascullas un : "vamos, cabrón!", y, inclinando la cabeza hacia abajo y gruñendo por el esfuerzo, te obligas a subir aún mas el ritmo, experimentando la familiar sensación de correr sobre nubes, los pies ligeros como una pluma, borrosos por la velocidad, y esa sensación de correr sin esfuerzo que te hace alcanzar la velocidad de sprint mientras tus compañeros pasan por tu lado hacia detrás uno tras otro, el corazón latiendo con fuerza, los pulmones trabajando a máxima potencia, y tan sólo unos cincuenta metros hasta la meta.

    Recién cruzada la línea blanca de meta, ves la cara del examinador diciendote tu marca en voz alta, pero lo escuchas como en cámara lenta y apenas le prestas atención, la boca sabe a sangre, las piernas parecen mantequilla y oyes las pulsaciones dentro de tu cabeza, aceleradas y potentes, y comienzas a andar mientras te quitas los imperdibles del dorsal con tu número de la camiseta.

    Es ahí cuando notas que no está sudada, y miras hacia detrás y ves a tus compañeros sentados o apoyados en sus rodillas de pie jadeando y resoplando, y es entonces cuando dices : "ha merecido la pena", mientras te diriges hacia la piscina, una última prueba antes de quedarte a sólo días y suerte de tu objetivo, pero sabes que la pasarás, es una prueba poco exigente y la das por pasada.

    Mientras te cambias la ropa con la respiracion aún agitada, piensas "y algo así tendré que hacer todos los días? joder...", y te ríes por lo bajo, con una risa temeraria, amante de los retos, porque sólo cuando no te importe lo que te pase, se puede disfrutar de llegar a tus límites.

  4. City

    jueves, 30 de junio de 2011

    Un lamento metálico, una ligera sensación de vacío y un leve traqueteo del suelo son las señales previas a la brusca aparición del tren subterráneo, que, como un gusano de metal abriendo su cuerpo, permite la entrada de los viandantes en sus entrañas al sonido de un mecanismo hidráulico.

    Los pasajeros entran en aparente desorden, para colocarse en el interior del transporte de forma descansada y rutinaria, escuchando música con sus auriculares, mirando las pantallas de sus móviles o dirigiendo una mirada vidriosa a la pared opuesta.

    Yo, caminante extranjero, no puedo adoptar esa pose aburrida y desinteresada de la gente , es más, me maravilla el metro, es un océano de cabezas, de brazos, de sonidos, de olores, tactos, una mezcla de lenguas, de razas, de músicas, que no me permite dormir la mente y desviar la atención.

    Cada persona que pasa tiene una historia que contar, una filosofía de vida, unas aficiones, una forma de comer, unos gustos, unos intereses, una cara al dormir, una sonrisa, una forma de andar...todo ahí, latente, a tiro de palabra de tí. ¿Tú que sabes si la chica que parece punky de al lado en realidad es así porque ha buscado un amor y nunca lo ha encontrado y quizás le cambies la vida?, ¿tú que sabes si la anciana de al lado ha hecho y hace unos cuadros maravillosos y nunca se los ha enseñado a nadie? , ¿o que el rastafari de enfrente está persiguiendo su sueño de vivir de su guitarra?...no tienes ni idea...

    Sales del metro, dirigiéndote hacia la salida, en conjunto con los demás, subes varias escaleras mecanicas, la banda de goma del pasamanos esta caliente y la sueltas, atraviesas la puertecita metálica de la salida a la calle, subes un tramo de escaleras más y zas!, el viento y el calor sofocante te golpean la cara, y el sonido del tráfico y de la gente aumenta gradualmente a medida que subes las escaleras hasta el nivel de la calle.

    Allí te detienes un instante, echas una mirada en derredor y localizas la calle que buscabas, esperas a que el monigote se ponga verde y entonces cruzas el paso de peatones, entras en el edificio y subes a tu habitación.

    Sueltas la maleta con desgana y cansancio, te sientas en la cama mirando por la ventana y piensas : "Y yo, que vivo aqui, tan solo en una habitación de una planta de un edificio de un barrio de la ciudad, tengo la arrogancia de creerme importante a veces? sólo soy un engranaje más de la ciudad, pero...me gusta"

  5. Justificaciones absurdas

    viernes, 17 de junio de 2011

    Hoy mi madre me ha vuelto a recordar que tengo que organizar los apuntes, guardar la maleta, rellenar papeleo, ir a correr...y durante selectividad, que estudiara mas...

    Pero es que siempre me lo he preguntado, he wondereado, el ser humano siempre ha sido perezoso, de hecho, es GRACIAS a ser perezoso por lo que ha evolucionado. Me explico:

    Vale, nuestro cuerpo es la mejor máquina de correr largas distancias de la naturaleza, pero si inventamos la rueda fue para no correr, por muy bien que se nos diera , y si inventamos el teléfono fue para no tener que mandar correos o ir a casa de Fulanito a decírselo en persona...

    En realidad, es gracias a la pereza por lo que nuestro ingenio para economizar esfuerzos se agudizó, y con ello nuestra inteligencia, inventamos armas para no matar a los animales con nuestras manos y no correr riesgos, cazamos en grupo para que nos fuera mas fácil, así que podemos decir que hasta somos seres sociales por pereza y costumbre, y por necesidad natural de reproducirnos aparte.

    Es gracias a la pereza por lo que nos obligamos a superarnos, a tener ideales de superación, el vencer a la pereza es una meta constante en la vida, nos motiva y nos guía algunas veces para alcanzar nuestros objetivos.

    Es gracias a la pereza por lo que los humanos somos humanos, el ver a alguien levantandose con dificultad cuando justo se acababa de sentar nos une y es algo común a todos, de hecho, el que parece que no sufre por ello parece a veces inhumano.

    Y por ello, insisto en que la pereza no es nada malo, de hecho, si soy perezoso es porque tengo las herramientas y la capacidad de permitirme serlo, para algo tengo el cerebro, para suplir lo que no hago cuando me pongo vago en poco esfuerzo. He dicho.

  6. Entretenimiento integrado

    domingo, 5 de junio de 2011

    Un hombre sentado en la arena mirando al horizonte, completamente inmóvil, el semblante inexpresivo...cualquiera diría que es una de dos : o un hombre atormentado o un colgao, pero yo no lo veo así.

    Soy alguien que le encanta quedarse solo a veces y mirar fijamente cualquier cosa, me pirran los efectos de luz, sobre todo los del atardecer, y no puedo evitar quedarme hipnotizado al mirar una simple hoja caer de un árbol mientras la luz cambiante que se filtra entre sus antiguas compañeras de rama juega con su superficie, y mi mente, si mi cuerpo está en reposo, captura el momento y crea a partir de él, imagina y hace cuentas de la de gente que se habrá besado bajo la misma luz, la de pensadores que habrán visto lo mismo y se habrán inspirado en ello, la de miradas que habrán cruzado esa misma calle, la de fotos que se habrán hecho del lugar...

    Me encanta escuchar musica de noche en la parte trasera del coche o de un bus, y mirar por la ventana, y que la falta de luz confunda mi reflejo en el cristal con lo que hay detrás, y aproximarme a una ciudad, cómo el paso del coche entre las hileras de farolas como un rey entre sus súbditos juega con los asientos, haciendolos aparecer y desaparecer ante la vista a un ritmo constante, como los edificios que se acercan te miran altaneros con sus persianas semicerradas cuales ojos entrecerrados por desconfianza antes un forastero, como las rotondas de gran velocidad retan al conductor a entrar sin sufrir un rasguño en esa rueda de metal y caucho, las caras de los viandantes, indiferentes algunas, alegres otras...las cafeterías con alegres conversaciones en su interior, y tu mente viaja en el tiempo e imagina como en aquellas mismas tierras, siglos atrás fue cruzada por una legión romana, cómo hubo tiroteos por política...

    O quedarme mirando una persona por un instante, que esa persona te mire de la misma forma y que tu mente divague sobre cómo os hubiérais llevado de haberos conocido, si sería buen/a amigo/a, cuánto tendríais en común, etc

    No sé, soy de los que sacan entretenimiento e inspiración de debajo de las piedras, literalmente, ¿os imagináis que debajo de cada piedra hay una pequeña red de cuevecitas de insectos que viven bajo la aparente seguridad del pedrusco? personificad los insectos y tendréis el guión de una peli.

    Soy capaz de quedarme mirando a un punto fijo durante horas y no aburrirme, y no por ello soy un friki, un enfermo mental o un bicho raro, sólo soy alguien que aprendió a conocerse a sí mismo y descubrió que el ser humano, si bien se lo pasa mejor en compañía, también tiene entretenimiento integrado ;)

  7. Filósofos

    jueves, 2 de junio de 2011

    Bueno, desde que empecé a dar filosofía como asignatura, me parecía estridentemente infantil lo que pensaba cada uno, al menos los más antiguos, y siempre me ha gustado simplificar lo que dicen para que lo irracional, ilógico y temeroso de sus palabras se viese expuesto sin la coraza de su autoridad histórica y lo enrevesado de sus palabras.

    Voy a hacer como mi colega nietzsche ( N. a partir de ahora, siento mi pereza), iré dejando en pañales a todo tipo con barbita y bigote que se dedicó a pensar tiempo atrás.

    Para hacer más entendible y amena la carnicería, haré una comparacion de la mente pura y dura y el cuerpo, con mis amados amigos los coches (si, son geniales para los ejemplos) y el desierto.

    "Nosotros" seríamos la razón pura y dura, metida dentro de un todoterreno, que sería el cuerpo, en medio de un inmenso desierto (el mundo) que nos es completamente desconocido.

    Los presocráticos (Parménides & Co), fueron mu simples, ni se dignaron en arrancar el motor, salieron del coche, se subieron al techo, miraron el desierto y pensaron : ¿de dónde viene tanta arena? y uno dijo que todo, absolutamente todo, vino del agua, otro dijo que del fuego, otro que de la quinta esencia...otro dijo que cuando moríamos, volviamos otra vez al principio, otro que el mero hecho de estar ahí implicaba ser perfecto, inmutable, eterno...

    Platón, nuestro amigo, creo que estaba un poco depre, pero fue más allá, dijo que todo lo que vemos es engañoso (le daría miedo el desierto de noche, no sé), que había un mundo más allá, de donde veníamos nosotros, que nos caímos de ese mundo y de la caída, olvidamos todo, y por eso, cuando vemos algo, si lo llegamos a conocer, es sólo y unicamente porque ya lo habíamos visto antes! y si en ese otro mundo está todo, absolutamente TODO, porque le da miedo la muerte? si se supone que ya sabes lo que es y en el momento recordarás y sabrás lo que hay detrás...al menos supuestamente. Vamos, que el coche no tenemos na que hacer con él, nada más que nos engaña haciéndonos creer que podemos recorrer el ancho y amplio desierto con él, que nos pongamos a andar y ya recordaremos poco a poco.

    Descartes, un tipo con más miedo de la vida que una galleta en casa de falete, pensó : miré en wikipedia que en los desiertos se ven ilusiones y tal, así que iré con cuidadin, se bajó del coche, y fue andando poco a poco, siguiendo un método que sacó de su libro de mates, porque vio que si hacía los problemas siguiendo un método, ¿porque en la vida no sería aplicable?, y así fue, andando paso a paso, porque no se fiaba un pelo del desierto.

    Más tarde, nuestro amigo N. llegó al desierto de nuestro mundo y dijo : wuu! aventura! y se burló de todos los anteriores que habían llegado, puesto que no se habían movido un palmo de donde estaban, que para algo tenían el coche (vio Need for Speed y le gustó), y decidió que si hemos llegado aquí con un coche, es para aprovecharlo, y nosotros para meramente conducirlo, que debemos seguir nuestros instintos y recorrer el desierto en la medida que nos sea posible.

    Más recientemente, Ortega, vio las cosas con más perspectiva, se dejó de preguntar por el desierto y cómo conocerlo y dijo que no es falso, que simplemente lo que vemos es parte de lo que hay, que hay cosas que desconocemos, pero no por ello el mundo es engañoso, el coche está para recorrerlo y nosotros para mirar el mapa y decidir por donde ir.

    Dicho así, la historia puede verse como una discusión entre niños, cada cual que no sabe qué hacer en el parque, otros se quedan sentados, otros imaginan como se construyó, otros se creen que es de mentira...otros juegan sin pensar en las consecuencias y otros dicen que sólo ven parte del parque.

    Pero todo es mucho más sencillo, sinceramente, me parece de auténticos idiotas todo lo que pensaron antes, su pensamiento, en su mayoría, es fruto del miedo, del aburrimiento existencial y del exceso de tiempo libre, tanto miedo a la muerte, a conocer algo que es falso, a vivir en otro mundo...pero vamos a ver, chaval, si estuvieras en otro mundo que es falso, ¿que le ibas a hacer?, ¿tienes superpoderes?, y si te mueres, ¿para qué quieres saber lo que hay detrás?, sé que es dificil no preguntarselo, ¿pero para que quieres saberlo? ¿para ponerte guapo?, ¿para morir tranquilo?...

    Lo más sencillo, razonable y saludable es vivir la vida, que para eso está, yo te aseguro, y en serio te lo digo, que si vives todo con ganas y con el asombro y entusiasmo de un niño, hasta el dolor te resultaría curioso, y vivirías la vida de tal manera que no te daría pena irte, porque la habrías aprovechado al máximo, sin pasarse, claro está, pero es como un juguete, si lo aprovechas en toda su capacidad, te diviertes y guardas un buen recuerdo de él, si te pasas de usarlo, te aburres de él, y si no lo usas, te aburres. Es así de simple.

    Así que vive la vida pensando lo que haces, pero con el objetivo de vivir, no de no equivocarte, porque el error viene en el paquete y no se puede vivir sin él, vive de tal forma que cuando mueras, el flash de tus recuerdos sea tan agradable y variopinto que no te importará irte, porque ya has visto tu trozo de vida correspondiente.

    Y esto es filosofar a golpe de teclado.

  8. Hero

    martes, 31 de mayo de 2011

    Hoy, y desde hace unos días, ando un tanto desganado, sin saber el porqué, y me resulta gracioso, porque estas cosas se me suelen pasar en 1 ó 2 días como máximo, y esta vez ha durado más...

    Si bien no me preocupa demasiado, puesto que sigo siendo yo cuando estoy con la gente, cuando me quedo solo me asaltan los pensamientos y me arrebatan la energía, y es que una persona puede sentirse sola aunque tenga muchas personas que la quieran, y también se puede sentir cansado por muy enérgica que sea, y eso es lo que me trae de cabeza.

    Que les he agradecido a algunos amigos su ánimo, si, es cierto, pero creo que ellos mismos saben que no pueden hacer mucho ante un problema del que no se sepa la causa, así que es algo que debo evaluar, analizar y solucionar yo mismo.

    Creo que mi problema reside principalmente en la desazón que me produce irme este año , a mitad de verano, y separarme de todos aquellos a los que tengo cerca, que si bien me considero una persona que aguanta bien los golpes, no hay que negar que es un duro revés.

    También creo que se debe a la larga espera de alguien especial, quizás viva en un mundo de fantasía, pero considero que una chica madura, inteligente, con buena conversación y su punto divertido, y que nos gustemos no es tanto pedir, aunque con los dias que corren casi que están en peligro de extinción...

    Retomando el tema, en todo esto estaba pensando yo cuando preparaba la maleta, abrí el armario, y me cayó una pelotita del altillo en la cabeza, rebotando contra el suelo...así de repente. Y sabéis lo peor? que eso ha sido lo que me ha espabilado (feel like Newton), me ha hecho ver que estaba como esperando a que algo ocurra, que pase el tiempo rápido, que esa persona venga sola, que los libros se estudien solos...

    Y he tomado la determinación de llegar a tener todas esas cualidades que necesito en esos momentos que lo paso mal, más voluntad para hacer las cosas aun cuando esté cansado, determinación para atravesar los problemas, paciencia para no perder la calma nunca, dureza cuando la situación me intente reblandecer, iniciativa para abordar a cualquier persona, dejarme ser yo mismo más a menudo para vivir la vida con más color y salpicar la de los demás con algunas paletadas...en definitiva, si lo que busco es alguien que me arregle todo, lo llevo claro, así que he decidido ser mi propio héroe, que a la larga resultará mejor.

    Eso es todo, que la fuerza os acompañe y os traiga toldos azules.