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  1. ¿Por qué te gusta la filosofía?

    miércoles, 2 de abril de 2014

    El otro día me preguntaban, después de intervenir en la típica conversación profunda que se tiene entre cervezas: ¿por qué te gusta la filosofía?. No tengo una respuesta clara. Tengo contrapreguntas.

    ¿Por qué te gusta, no sé, hacer surf?, ¿o bailar, o tocar un instrumento, o hacer el amor?.

    Puede parecer inútil el pensar, el reflexionar el motivo de la vida, pero es que quizás no haya otro motivo para vivir si no buscar la respuesta a esa pregunta. O eso solía pensar en el instituto.

    Todo el mundo se plantea el universo, la existencia, la vida, como una obligación para conseguir algo, un regalo otorgado por alguien o algo que debemos agradecer. Me voy a ir a la raíz de la primera pregunta de todas y a arrancarla de cuajo, ruego me disculpen. ¿Por qué cojones la vida tiene que tener un motivo?. Y mucho menos un sentido. O una razón. La existencia es libre, azarosa, y así es la causa de la misma. Punto.

    La vida no tiene que ser seria. Constantemente se pregunta cosas del tipo:

    • ¿Cuándo te vas a poner en serio con los estudios?
    • ¿Es esta una relación seria?
    Precisamente el hacer las cosas serias pierde su gracia. Los máximos del arte, la actuación, y hasta el amor mantiene su sentido del "juego". Todo se convertiría en un trabajo serio, profesional, y rutinario. Las relaciones, llenas de heridas por las ataduras, papeles y compromisos que exceden los mínimos imprescinbiles. Las cadenas de los clichés, del "debes de".La vida es un caos, tanto para bien como para mal. El motivo de la vida señores...(redoble de tambores)...es hacer lo que te salga de los cojones. Como Adán y Eva en pelotas en el jodido Edén.


    "We are here on Earth to fart around. Don't let anybody tell you different."
                                   -Kurt Vonnegut

    Aquí parece que se mide tu vida en la cantidad de hijos que tienes, el sueldo que percibes, o tu habilidad para "hacer cosas" en tu ámbito profeisonal. El motivo último de la vida parece tener un dúplex adosado con un buen coche, y rellenar tu casa con niños, y muebles suecos. Quizás los modernitos de ahora que interesadamente malinterpretan el archiconocido carpe diem se crean innovadores. Quizás crean que la búsqueda de la felicidad es el modo de vida definitivo y superguay. El vivir cada día como si fuera el último. Sí y no.

    Sin entrar a rojear sobre los jóvenes de hoy en día, mi corriente de pensamiento va paralela al carpe diem pero se separa en cierto punto. Difiero en el constante miedo a la muerte, que opino que es el cáncer de la sociedad joven de hoy en día. La prisa por vivir.

    Y es que en ese miedo a la muerte se vive mal. Se intenta exprimir algo que ya daba todo su jugo antes. Falta habilidad de percepción y de apreciación. Y un par de tortazos.

    Hay que perder el miedo a la muerte pues tiene muchas formas de manifestarse. Levantarse cada día motivado por algo es lo que llamo yo vida. El resto es morir lentamente. Morir un día o dos es aceptable, pero que ello se convierta en una rutina es la verdadera muerte a la que hay que temer. Hay que temer a otra muerte. Sin caer en la temeridad, se debe perder el miedo a morir, y lo más importante, el miedo a vivir.

    "Angels fly because they take themselves lightly."

                                   -GK Chesterson

    Y si nos proyectamos hacia afuera y tomamos conciencia y perspectiva, estamos en un planeta que da vueltas en uno de los brazos de la galaxia que también da vueltas en un universo que según los números sestá en constante expansión. Y en medio del caos, el mareo, la ignorancia y la fugacidad del tiempo, la gente se empeña en construir sus andamios de papel de cebolla, de tejer sus pequeñas redes, tender sus finos hilos para intentar controlar su pequeño mundo particular, dotarle de sentido, de forma, y ser el dueño del mismo.

    Y por eso cuando me preguntan: ¿por qué te gusta la filosofía? y yo les pregunto: ¿por qué te gusta, no sé, hacer surf?, ¿o bailar, tocar un instrumento, o hacer el amor?, nos respondemos los dos a la vez.

    No hay motivo. Simplemente gusta. Y tan humilde y poco ambiciosa es la vida, que muchas veces pasa desapercibida.




  2. 2012

    lunes, 31 de diciembre de 2012

    Sí, hace tiempo que no escribo, lo sé. Sin excusa. Mi vida este año ha cambiado bastante, y ello afecta a mi tiempo para la escritura.

    Empezando por enero, empecé con mal sabor de boca el año debido a la tensión de "amigos sólo" que tenía con mi actual novia. Pero tener mi propio piso y mis primeras anécdotas con mis compañeros en él, me reanimaron el ánimo.

    Febrero fue un mes muy negro. Los mandos así lo quisieron, y los exámenes así lo remataron.

    Marzo y abril los recuerdo con la cara de mi novia, empecé a salir con ella por esas fechas, y debido a la rutina diaria, su presencia es lo más novedoso de aquella época.

    Mayo fue un mes extraño. Creo que el mes más largo de toda mi vida, fue un mes gris, tuvo sus cosas buenas, sus cosas malas, y su ya agotadora rutina y la temperatura de la región derretían el tiempo hasta extremos sofocantes.

    En junio se empezaba a vislumbrar la luz al final del túnel, el ansiado verano, las ansiadas vacaciones (mi suspenso en química las acortarían, pero bueno) y la ansiada libertad, y las bromas, las sonrisas y las canciones alegres en el iPod empezaban a verse más en el día a día.

    Julio fue un mes lleno de luz. Hice varios viajes que me llenaron mucho, uno de ellos a inglaterra, a un espectáculo aéreo al que robé miles de fotos, y otro con mi pareja a un pueblo perdido de cantabria, de donde guardo numerosas anécdotas y buenos recuerdos.

    Agosto, a pesar de tener que volver para aprobar (gracias a dios) química, también fue un mes que disfruté mucho, aunque ya se veía el curso siguiente asomando por el horizonte.

    Septiembre fue la época más negra, sufrida e infernal que guardo en memoria. Desconozco la razón de aquello, y prefiero olvidar esa época.

    Octubre fue bastante mejor mes, fui al desfile de las Fuerzas Armadas en madrid, aunque una gastroenteritis de caballo me impidiera desfilar el día de la verdad. Vaya pedo que cogí esos días...

    Noviembre fue un mes largo como un día sin pan, por la rutina, aunque no guardo especial recuerdo de él.

    Y diciembre ha sido un mes muy ajetreado, muchas cosas variadas, muchos viajes, pelear con zombies el día 21, y tal...ahora tengo una cámara réflex con la que retratar el mundo, y me gusta. Me gusta mucho. Dado que no sé dibujar ni un monigote, y escribo de aquella manera, el arte me sale por ahí.

    2012 ha sido un año raro, de transición, hacia bien, espero. Me ha aportado felicidad, estabilidad, y también dureza emocional a base de palos, pero no lo voy a condenar, los cambios son necesarios, y muchas veces somos reacios a ellos, suponen sacrificios, y quizás por ello los vemos mal, pero cuando se ven recompensados, nunca nos acordamos de darle las gracias a aquél/aquello que te obligó a cambiar.

    Para 2013 no tengo ninguna meta en especial, quizás mejorar en todo un poco. Tengo todo lo que pudiera pedir, si lo miro bien. Una chica que me quiere, una "casa", un "sueldo", un modo de sacar a pasear el arte, y muchas anécdotas que contar. Sin pecar de goloso, me gustaría pedir más anécdotas aún, más tiempo para los que me quieren, que se lo tienen merecido, un poco de tranquilidad en los estudios, y a cambio me propongo ponerme más en serio con los estudios y el apartado físico.

    Eso es todo, lectores/as. Si me lo traen los reyes, tendré más tiempo para escribir, y lo invertiré en este blog, que quitar tanta telaraña me da alergia. ¡Feliz Año Nuevo!.



  3. Ausencias

    miércoles, 25 de julio de 2012

    Hoy intentaré describir la nostalgia. Esa sensación que te calienta la tripa como un buen licor, y te enfría los pensamientos como cuando comes demasiado helado.

    Quizás ni siquiera hayáis notado las sutilezas de la nostalgia, o simplemente, no os habéis puesto a intentar describirla como yo. Hay diferentes tipos de nostalgia, según lo que añores o el por qué lo añoras.

    Puedes añorar lugares, una tierra, un olor, un paisaje, con la suavidad y ternura de una joven amante, añorar capítulos de tu vida que vienen a tu mente tocadas en un gramófono con vinilo de recuerdos, o simplemente, añorar la inocencia y simpleza de años anteriores.

    Puedes echar de menos objetos. Muchas veces nos mostramos reacios a tirar unos zapatos o una camiseta que era nuestra preferida, y tras ponernos al principio la picajosa nueva ropa, echamos de menos aquella amiga con mangas que nos hacía sentir cómodos. O un coche, el sonido de su motor, el olor a cuero de aquella chaqueta de tu juventud, el peluche de tu infancia, o aquella pulsera que te regaló aquel amor de verano y no sabes dónde la pusiste.

    Puedes echar de menos personas, como luces que un día brillaron con fuerza ante tus ojos y ahora ves sus marcas cada vez que cierras los ojos, caricias que memorizó tu piel, sonrisas que cautivaron tus ojos, actos de amistad que te marcaron.

    Pero sea del tipo que sea, provoca la misma sensación. Ese vacío, similiar al hueco ensangrentado que deja un diente recién arrancado, al triste sonido al agitar un brick casi vacío de tu bebida preferida, al silencio de una habitación grande, al frío con el que te acoge la nevera de noche.

    ¿El antídoto?. Depende. En algunos casos, es mejor dejarlo como agridulce recuerdo, o usar la ausencia para alimentar el amor, o para aprender de los errores. En otros simplemente es un recordatorio de lo que eras, quisiste ser, o podrías ser. Y otras veces, simplemente, sufres.

  4. Tinta y arena

    sábado, 4 de febrero de 2012

    Cuenta la leyenda de que hace siglos, un enamorado hizo su talego y marchó a surcar los mares de lo desconocido, las dunas de lo ignoto, la jungla del misterio.

    Enamorado de algo que aún desconocía, partió en busca de su amor, movido por una nostalgia de algo que nunca conoció, un vacío, un frío interno.

    Conoció a lo largo del camino a muchos viajeros, viajó en muchos barcos, vio muchas atardeceres, pisó muchos suelos, y habló muchas lenguas, hasta que un día, sentado mirando al mar, creyó saber hacia dónde dirigirse.

    Miró sus cuarteadas manos, sus pies que colgaban hacie el mar, y finalmente se dio cuenta de que lo único que no podía mirarse era su propia cara, su propia cabeza, su fuente de inteligencia. Podía describirse a sí mismo con total perfección, salvo por sus emociones, y sus pensamientos, reflejados en su cara, que sólo los demás podían ver, salvo que los escribiera.

    Cogió una pluma, un pergamino, y comenzó a escribir todo lo que sabía, lo que pensaba, lo que sentía. Pasaron las horas, días, e incluso meses, y aquel hombre seguía sufriendo del mal de amores.

    Preso de la impotencia, montó en cólera, y su rabia atravesó paredes, edificios, y calles. Su grito desesperado despertó la curiosidad de la princesa de la ciudad que habitaba. Aquella princesa, sabia y gran amante de la lectura, sintió una intensa curiosidad por el origen de aquel tan desangelado alarido.

    Y, preguntando a los ciudadanos, su montura llegó a una pobre casa de adobe, donde habitaba el enamorado. Aquel, sorprendido y asustado, maravillado por su deslumbrante belleza, no supo sino arrodillarse ante la figura de la princesa.

    Ella le preguntó el porqué de su desesperación y el viajero contestó que era pura impotencia al no poder encontrar aquella parte de sí mismo que no encontraba. La princesa echó un vistazo a su alrededor, y se asombró ante la inmesa obra escrita del hombre, y entonces lo comprendió todo. Ese hombre necesitaba sabiduría como un sediento el agua.

    Recogiendo sus obras, le acogió en su palacio, le vistió con bellas prendas y le llevó hasta el lugar que solía frecuentar, su biblioteca. El hombre, maravillado, se olvidó de respirar por unos instantes, pleno de satisfacción. Pero como hombre humilde que era, preguntó a la princesa la razón de todos aquellos bienes desinteresados.

    La princesa respondió que, al igual que él había volcado en sus pergaminos su sabiduría de forma desinteresada, ella en agradecimiento, le otorgaba el derecho a nutrirse de aún más conocimiento.

    El hombre aprendió de excelentes y detallistas maestros cada arte, cada ciencia, cada idioma, cada uso de cada palabra. Siendo igual de joven que la princesa, se convirtió pronto en uno de los hombres más sabios de su tiempo. Pero pronto no encontró nada que aprender, y pronto volvió a sentir esa desesperación.

    La princesa, en secreto, padecía de la misma desesperación, y mandó a un emisario a buscar al ermitaño del desierto.

    Traído desde lejanas tierras, el ermitaño preguntó con humildad qué necesitaba tan bella princesa que no tuviese ya. Ella respondió que necesitaba descubrir aquello que le faltaba en su interior. El ermitaño sonrió con sinceridad y dijo: Magia.

    Mientras tanto, el hombre, escribiendo alocadamente en un último delirio, descubrió que las palabras podían encadenarse de forma especialmente armoniosa, con el sonido que hacían al ser pronunciadas, y que aquello era la fusión perfecta entre la escritura, el habla, y el arte. Descubrió la poesía.

    Pletórico de alegría, irrumpió en los aposentos de la princesa, y recitó su primer poema, dedicado a la belleza, y al terminar, sintió que esa parte de sí mismo se había rellenado, había expresado a la perfección un pensamiento, y una emoción. La princesa, por su parte, quedó hechizada por la armonía del poema, y por el intenso amor que el creador profesaba.

    Se acercaron a un ritmo que sólo esa habitación conocía, y se fundieron en un beso como la pluma y el pergamino, como las palabras con el aire, como el sol con el horizonte, y como un viajero con el final de su viaje.

    Se conoce que el Rey de esas tierras, al tener como única descendiente a su hija, murió en suprema paz y tranquilidad al dejar su reinado en tal perfecta pareja. Ambos, conocedores de los saberes del mundo, fueron los primeros en conquistar cada letra, cada silencio, cada símbolo, y que fueron los primeros en realizar algo que nunca se había hecho, sacar a bailar al conocimiento, a las emociones, a los pensamientos, al ver reflejado en el rostro de su cónyugue su propio rostro, su propios pensamientos, sus propios sentimientos, y poder describirlo a la perfección.

    Pero sólo son leyendas de marineros...


  5. Smooth

    sábado, 28 de enero de 2012

    Las cosas bien hechas. Todo el mundo sabe cuando algo es de calidad de verdad, sin comparar siquiera.

    Cuando algo es tan simple, tan compacto, o tan armonioso, que se nos abre la boca de admiración.

    Un antiguo reloj suizo, donde se ven los minúsculos engranajes perfectos y funcionando, desgranando el tiempo y mostrandotelo con casi absoluta precisión.

    Un simple juego de trozos de metal, que con solo impulsarlos una vez, se pasan moviendose horas y horas aprovechandose de las leyes de la física. Una vieja cazadora de cuero que sigue abrigando y encajando en los hombros como si la hubieras comprado ayer. Un coche antiguo bien cuidado, radiante, y cuyo motor sigue rugiendo como el primer día.

    Un ordenador que funciona silencioso y eficiente, un reproductor de música fiable, una silla firme, un piano sin polvo, una mesa de billar bien cuidada...

    ¿Qué tendrán las cosas bien hechas, que por mucho tiempo que pase, las disfrutas cada momento?. Ese algo de seguridad, de confianza, de calidez, eficiencia, orgullo, experiencia que las hace especiales.

    Tu cuerpo no es más que materia, si las cosas pueden ser mejores y rozar la perfección, ¿por qué no intentar serlo tu también?. Intentar ser buen amigo, buen hijo, buen estudiante o trabajador, buen novio, destilar esa presencia de seguridad y simpatía que la gente tanto busca.

    Al fin y al cabo, existen esas personas que sabes que podrías seguir hasta el fin del mundo, y esas personas que te gustaria que estuvieran alli en algunos momentos, simplemente por su presencia.

    Pues nosotros igual, debemos intentar ser como ese reloj, ese coche, esa silla, y ser leales, firmes, cálidos. Debemos hacernos bien. Estar bien hechos.

  6. Sweets & Blues

    lunes, 23 de enero de 2012





    Bajarse la cremallera de la cazadora, dejar que caiga sobre las manos por su peso, y colgarla en la entrada. 

    Conectar el iPod al ordenador, subir el volumen poco a poco, y poner esta o aquella canción que el cuerpo te lleva pidiendo todo el día. Mientras suena, ir a la cocina, e ir haciendo la cena.

    Conforme el fuego calienta la comida, el blues hace su efecto. Mi pie se mueve el ritmo del piano, mis dedos tamborilean con el saxofón, y cierro los ojos por un momento.

    Por unos instantes, el iPod se convierte en una radio de época, la cocina se torna de colores alegres, el metal está cromado y brilla, el sol deslumbra, la gente se saluda por la calle, y deslumbrantes Mustang y coches de los años 50.

    Dejo que mi mente vuele como un P-51 D Mustang, o un Spitfire, cuyo motor ruge como un grito del cantante de la canción. Mujeres radiantes, sonrientes y alegres pueblan las calles y lanzan miradas a los chicos sentados en un bar.

    Abro los ojos, y todo se vuelve un poco más gris, más rutinario, pero esa vieja energía sigue en las paredes, en mí, y en la música. Los macarrones ya están hechos. Los echo sobre el plato, y añado tomate y atún, y también el ingrediente secreto.

    Empiezo a comer, y a ver la tele, y me imagino cómo sería haber vivido en aquella época, donde la gente era más feliz, las cosas eran mejores y duraban más, incluido los sentimientos y los ideales.

  7. Tempus fugit

    domingo, 15 de enero de 2012

    ¿Qué harías si te quedaran 1000 años de vida y no lo supieras?

    Probablemente vivirías una vida normal, o relativamente normal, y despues, ¿qué?.

    Cuando llegaras a los 80-90 años, verías a tus amigos morir. A tu mujer, si tuvieras. Verías morir tus recuerdos, tus seres queridos, y te quedarías cada vez más atrapado en un mundo que va demasiado rápido para tu forma de ver la vida. ¿Podrías soportarlo?.

    La vida está diseñada para no sobrevivir a tus descendientes. Salvo por una causa accidental o antinatural, eso no suele, ni debe ocurrir. La destrucción del ciclo de la vida y del tiempo es enorme en esos casos. Tantas enseñanzas, consejos, tirados a la basura por una bala perdida o una rara enfermedad.

    A lo que voy es: esos consejos que le puedas dar a tu hijo, esos momentos vividos, esos objetivos planteados, el esfuerzo como concepto y como acción, el tiempo, están escritos en nuestro cerebro con la finalidad de ser utilizados para ser feliz. Pero el ser feliz es el final.

    Como nadie nunca es feliz del todo salvo 2 ó 3, quizás 4 días de su vida, nunca nadie se plantea la pregunta de : vale, soy feliz, ¿y ahora qué?. Con todo el tiempo del mundo, probablemente encontraras la forma de ser feliz eternamente, cada vez necesitando menos cosas para serlo.

    Cuando ya no necesites nada para ser feliz, ¿qué harás?.

    Tú solo sentado en una sencilla silla de madera en mitad de una carretera a las 5 a.m. Pero eres inmensamente feliz. ¿Por qué?. Por el hecho de estar sentado en una silla en mitad de una carretera a las 5.a.m, no necesitas más, pero si lo hicieras todos los días, te acabarías aburriendo. Uno se puede aburrir de la vida, aunque sea duro de creer.

    El mundo es dolor, movimiento, y felicidad. Si la felicidad dura poco, y el movimiento del tiempo se parase, sólo quedaría dolor. Y entonces alguien pensará, ¿y si fuera al revés?. Si el movimiento del tiempo se parase, y no hubiera sufrimiento, la felicidad sería eterna. Pero resulta que no queremos.

    El ser humano quiere morir. Quiere morir contento, sabiendo que vivió una vida llena de anécdotas y recuerdos, que contó a sus hijos y nietos, que ayudó a otras personas, y amó a una persona, o más de una, con todas sus fuerzas. Morir es la salvación de la vida eterna. Es un regalo para luchar contra nuestra naturaleza inquieta y que se aburre fácilmente. Hay que tomáserlo como el fin de la contrarreloj, pero sin obsesionarnos con ella. Es como el final del examen, tienes que dar lo mejor de tí en su duración, volcar y utilizar lo aprendido, quizás ayudar a otros, arriesgando tu propia nota, de tal forma, que cuando entregues, salgas pensando : lo hice bien y hasta pudiera haber terminado antes, estoy contento.

    No hay que tener miedo de la muerte, si no de no vivir. Piensa en lo que sufrirías si no murieras, y piensa lo que sufrirás si no vives de verdad. La muerte como término cruel y de fin violento es conceptual. La única vía es vivir. Quizás mueras mañana de un navajazo mal dirigido, de un atropello, o quizás vivas más de lo necesario, todo accidental, antinatural, y por tanto, un fallo en el código.

    El ciclo de la vida es perfecto, en todos sus ámbitos, aunque intentemos destruirlo. Que mueran los animales, los árboles, por culpa nuestra,da igual, la vida seguirá muriendo y naciendo, aunque tan sólo bajo nuestra forma. Cuando no nos quede qué comer, qué beber, o aunque lo hubiera, no quedara el qué descubrir, o la vida se hubiera falseado demasiado, nuestro suicidio sería natural. La vida hubiera acabado (suponiendo que no hubiera aliens), y quizás resurja en otro planeta, bajo otras formas, pero las leyes serían las mismas.

    Los seres vivos pueden morir, nacer, moverse, sentir, tocar, y extinguirse por voluntad propia. Lo que no cambiará jamás es el código que rige el mundo. Resulta que al final el tiempo tiene un compañero inmortal, la naturaleza. Papá y mamá.

    El tiempo es disciplinado y omnipresente, la naturaleza es sabia, aunque a veces no se comprenda. Tan sólo siguiendo sus directrices, lograremos ser felices. Como un niño, sólo cuando escucha a sus padres aprende a hacer las cosas y hacerlas bien. Cuando contemples un paisaje, una catástrofe, cuando escuches un reloj, cuando creas que se detiene el tiempo, es entonces, sólo entonces, cuando lees el libro de la Vida.

  8. Mis normas

    martes, 3 de enero de 2012

    Hoy, voy a enumerar mis reglas mentales, en orden aleatorio, porque no tiene importancia una sobre otra, es meramente por numerarlas, iré editando la entrada conforme me acuerde. Enjoy.

    #1 La comida NO se mezcla, o una cosa u otra.
    #2 Los equisdés son con la x minúscula y la D mayúscula. Porque sí.
    #3 Odio eterno a la ropa mojada y a la arena pegada al cuerpo.
    #4 El orden de vestimenta de dormir es el siguiente segun la temperatura : gallumbos->gallumbos y camiseta interior-> pijama corto-> pijama corto y calcetines-> pijama largo-> pijama largo y camiseta interior->pijama largo y dormir enroscao.
    #5 No hacer la rima fácil.
    #6 La pierna izquierda se cruza sobre la derecha si están estiradas, si no, no.
    #7 Nunca poner la música demasiado alto como para no escuchar mis propios pensamientos.
    #8 Nada de música comercial, salvo la que enganche en el buen sentido.
    #9 Los desconocidos son buenas personas en general, intentar conocer el máximo posible de ellos.
    #10 La música de Bob Marley me recordará por siempre a surferos y porretas, pero da igual, mola.
    #11 Intentar poner siempre una buena cara de aburrimiento, al menos, si no hago nada, que el resto de la gente se ría.
    #12 Doblar cualquier papel que te den cuatrocientas veces de forma extrañísima como muestra de superioridad e instrumento de intimidación.
    #13 Compadecerme siempre de los conectores que son de estos de 90º, estar en esa posición todo el día no puede ser sano.
    #14 Intentar tener todas las cremalleras abiertas posibles, odio intentar meter la mano en el bolsillo y que parezca que me estoy limpiando la mano en la chaqueta porque está cerrada.
    #15 Los chicles deben durar minimo 3 horas, son el entretenimiento pasivo definitivo.
    #16 Hacer siempre un montón de "Cosas varias", aunque mi madre lo intente ordenar siempre, es superútil.
    #17 El filete, entre "en su punto" y "muy hecho". Me gusta la carne, pero no cruda :) .
    #18 Si nadie me da las gracias, darme las palmaditas en la espalda yo. Literalmente.
    #19 JAMÁS interrumpir un solo de guitarra o similiar, por casi ningún motivo. Ya puede haberme tocado la lotería. Cobraré igual después del solo.
    #20 Nunca poner un solo de guitarra como tono de llamada, por el mismo motivo. No es plan de que les salte el contestador.
    #21 Nunca leer tumbado. Te levantas fatal.
    #22 Asegurarse de pulsar siempre bien el cuadro de texto antes de escribir. No gusta escribir la biblia y que no haya escrito nada.
    #23 Guardar rencor siempre a los números primos, que tanto porculo dieron en matemáticas desde pequeño.
    #24 Intentar ver siempre el atardecer, al aire libre si puede ser, es de los pocos espectáculos que merecen la pena.
    #25 Los zapatos que no se salgan al andar, pero que tampoco cueste meter el pie.
    #26 No tomar café ni tabaco. Ni té, ya puestos.
    #27 No intentar abrir las cajitas redondas esas de las tías de nosequé labial. Sabes de sobra que es imposible.
    #28 Asumir que en la foto del DNI saldrás horrendo.
    #29 La leche fría, hasta en invierno. Y fría con cojones, que tenga carámbanos de lactosa en el borde del vaso.
    #30 Intentar no escuchar música depre cuando esté depre.
    #31 No olvidar nunca el cómo convertir un trozo de papel albal en un proyectil letal.
    #32 Jamás levantarte con prisas, es malo para la salud.
    #33 Poner de alarma siempre un tono de cachondeo, nunca una canción. Le cogería asco a la canción.
    #34 La posición definitiva para leer es sentado en la cama con la espalda recostada en alguna pared.
    #35 Para dormir, según el estado de cansancio, las posiciones son estas, de mayor a menor: boca arriba, con las manos sobre el pecho->boca arriba con las piernas espatarradas->hacia la derecha, con un brazo por debajo de la almohada, y el otro encogido pegado al cuerpo->hacia la izquierda, con la almohada doblada longitudinalmente para hacerla más alta, y los brazos en posición aleatoria->aleatoria, que sea lo que dios quiera.
    #36 Al hablar, respetar siempre el equilibrio escuchar-hablar.
    #37 Con una tía, ese equilibrio debe inclinarse más hacia escuchar, pero cuando te toque hablar, que valga la pena.
    #38 Al saludar a un tío dándole la mano, darle una palmadita en el hombro, genera confianza.
    #39 Al saludar a una tía, poner una mano en su cintura al darle dos besos, rompe algunas barreras iniciales.
    #40 Al invitar a alguien a casa, entrar tu primero y que cierre él/ella. Eso de que alguien entre primero en territorio desconocido genera nerviosismo en algunas personas.
    #41 Aunque parezca una tontería, el guiñar el ojo al despedirse de la persona que te gusta en vez de despedirse con una mirada larga, genera más atracción.
    #42 En los juegos de tiros, intentar siempre agacharse, no se hace ruido al caminar.
    #43 Las páginas de internet se abren en nuevas pestañas, no en nuevas ventanas.
    #44 Si necesitas kleenex, pregunta a una tía, siempre llevan encima.
    #45 Para secarse las lágrimas en una ópera, usar pañuelos de seda.
    #46 No hacer reglas absurdas.
    #47 Pegar los mocos al fondo de la mesa, no a mitad ni al principio, los puedo pringar en los pantalones al cruzar las piernas.
    #48 La alcachofa de la ducha pegada a la clavícula derecha, y con ligeras inclinaciones, regar todo el cuerpo, es la posición perfecta.
    #49 Usar WASD enn lugar de las teclas siempre que sea posible en los juegos.

  9. Hola, 2012

    lunes, 2 de enero de 2012

    La primera entrada del año, y espero que no sea la última. La verdad, a diferencia de otros años, no ando muy inspirado, lo siento por quien se espere algo más, pero es lo que hay.

    Este último año 2011 se puede decir que ha sido decisivo en mi vida, he forjado buenas amistades, he aprendido mucho, he caído muchas veces, me he levantado otras tantas, he vivido momentos que se quedaran para siempre en la memoria, y he vivido otros que por su inutilidad, se acabarán borrando con el correr del tiempo.

    Paso de hacer más hincapié en el pasado, debe quedar como suelo firme bajo mis pies, y no flotando como polvo, para que me ahoguen los pulmones. Prefiero mirar hacia el futuro, porque al fin y al cabo, es por lo que he apostado siempre.

    Desde pequeño, las decisiones que he tomado han sido teniendo en mente siempre que "al final es lo mejor", y siempre, por no decir SIEMPRE, jode el vivir asi. ¿Por qué?.

    Pues porque sí. Prefiero pensar eso, porque no me gusta ponerle rostro a las injusticias, porque lo tomaría como un agravio personal antes de como un palo de la vida. El nadar a contracorriente, el decir no, el quedarte en casa cuando los demás desfasan...todo quema bajo la piel.

    Es mentira eso de que lo último que se pierde es la esperanza. La esperanza se pierde muchas veces, de ahi la des-esperación, lo que no se pierde nunca son los sueños. Vivas lo mal que vivas, lo pases lo mal que lo pases, aunque pierdas la esperanza, la sonrisa de : estaría bien que pasara , no nos la quita nadie.

    Me consuela, en aquellos momentos amargos, recordar aquellos fragmentos de película en HD que mi mente ha llegado a producir en los que se cumple un sueño u otro, los recuerdo casi como si los hubiera vivido, pero en el fondo lo ves borroso, como en screener. Y las ganas de ver ese fragmento en alta calidad, el que sea de verdad, es lo que llamamos fuerza de voluntad.

    En fin, que aunque vuestros objetivos no hayan sido alcanzados este año, ni el anterior, ni serán alcanzados este, hay que mantener vivo el fuego. Por eso mismo el mundo no se acabará en 2012. O más les vale. Como se acabe el mundo antes de que me den mi suelta de vuelo, LA LÍO.

  10. Minihistorias

    viernes, 23 de diciembre de 2011

    La Historia. Cosas que marcaron la dirección de la humanidad, inventos, descubrimientos, guerras, alianzas...¿sólo eso?.

    Hubo formas de ser que cambiaron la mentalidad, videojuegos que marcaron infancias, frases que lideraron generaciones, no sólo son las cosas impresionantes son las importantes. De hecho, me parecen mucho más interesantes las minihistorias.

    Tú tienes una historia, y no sólo una, tienes muchas, tu imaginación es una fábrica constante de ellas, ni tú mismo me sabrías decir la cantidad de pelis que te has montado en tu cabeza, y no has escrito (de las porno poco se puede escribir, lo sé). O profundicemos más, piensa en simplemente tus zapatos. La de suelos que han pisado, la de lluvia que ha caído sobre ellos, la de patadas que han dado, las canciones que han bailado...

    Tu móvil. Te conoce mejor que tu madre. Ha oído todas tus conversaciones, rumores, secretos, discusiones, risas, felicitaciones, silencios, silencios tensos, silencios tiernos, silencios que lo dicen todo, palabras que no dicen nada. Tu peluche de la infancia. Si hablara probablemente te recordara todos esos problemas que tuviste de pequeño y lloraste junto a él, y te ayudaría al decirte que la solución de tu problema es la misma que la que cuando lo tuviste de niño.

    Tu cartera. ¿Te haces una idea de la de manos que han tocado el dinero que llevas en ella?. ¿Y en qué situación?. Lo mismo ese billete de 5€ con el que has pagado el pan en el supermercado pasó por el tanga de una stripper, o fue robado en un atraco, o quizás compró algún medicamento que salvó una vida.

    Algo más cercano, tus manos. Más de uno ya se ha reído al pensar lo que sus manos puedan contar de él, pero pensad que han hecho grandes cosas, han acariciado, consolado, creado, destruido, tecleado sentimientos, saludado, despedido, untado de nata la nariz de algún/a cumpleañero/a, escrito exámenes, cartas, te han rascado cuando más lo necesitabas, y como tú, también han desistido con algunos "abrefáciles".

    Párate a observar a tu alrededor y piensa en que, al igual que tú, las cosas tienen su historia particular, muchas cosas que contar, quizás más interesantes que las tuyas, y por tanto, quizás merezcan más que tú la capacidad para hablar. Un simple guijarro ha vivido más que tú, sabe cómo son las cosas, y si tuviera inteligencia, probablemente fuera de los seres más sabios del planeta.

    Porque todo esto te hace pensar : si mi cartera tiene más cosas que contar que yo, ¿de qué manera vivo?. Si mi boli se dedicó a lo que estaba destinado hasta que se agotó, ¿de qué manera me dedico a lo que quiero?. Si mi propio peluche ha hecho más de psicólogo que yo, ¿de qué manera estoy ayudando a la gente?. Hasta mi propio pijama duerme y vive más y mejor que yo.

    Conclusión : hacer mi historia de tal manera que alguien, si la leyera, se divirtiera, se entristeciera, viajara, sintiera, y aprendiera. Que la leyera, y llegara a la misma conclusión que yo, que la vida no es sino unas horas en la que escribir el mejor guión de película jamás visto, y que fuera tan buena, que pudieras verla y volver a verla, sin dejar de sorprenderte.

    Vive más, vive mejor, vive intensamente, búscate a los mejores personajes, o déjate encontrar por ellos, coge aire, haz tus maletas, átate bien los cordones de los zapatos, coge aire profundamente y... Luces, Cámara, Acción!

  11. Fríos relojes

    sábado, 17 de diciembre de 2011

    Tic...Tac...Tic...Tac. Imparable, inexorable. Tic....Tac...Tic...¿Tac?. Tú mismo lo completas mentalmente, está en tí, interno, tú mismo te sabes el ritmo de memoria, tú mismo te despiertas sin querer 2 min antes que el despertador, tienes un reloj dentro, no puedes negarlo.

    Engranajes mentales giran sin cesar en tu interior, silenciosos, callados, quizás conocedores de una enorme verdad que quizás te haga daño, por eso callan. Todo lo que ves, como en un videojuego, se proyecta en tu cerebro a cierta velocidad, en fotogramas por segundo, regidos por la velocidad del mundo, no puedes ver más rápido que lo que observas, ¿ o si?. Oyes, sientes, ves y hueles a la velocidad del mundo, es lo que te mantiene unido a él. Incluso tus pensamientos se ordenan en tu historial interno por fechas, y se sobreescriben conforme creces, ¿o piensas igual ahora que cuando eras bebé?.

    Tiempo. Impersonal, inmaterial, frío, silencioso, invencible, culpable y observador de tanto nuestros malos como buenos momentos. Es él que comparte una ínfima parte de su eternidad para hacernos felices. ¿Quedará todo guardado en alguna parte?. ¿En algún archivo cósmico, en algún código material, aparte de nuestra propia mente?. Que más da. ¿Somos tan importantes o interesantes como para que alguien quisiera ver nuestra película?.

    Un pequeño destello en la gran oscuridad, o un conjunto de ellos. Somos una pequeña bengala en la gran cueva del universo, luminosa, intensa, de colores, viva, ¿pero de qué sirve?. Se agota. ¿Alguien la ve?.

    ¿Porqué existe el tiempo?, ¿qué harías su pudieses controlarlo?. Lo usarías para cambiar los sucesos, porque al fin y al cabo, el tiempo es el dueño de todo, pero, ¿tu forma de manejar el tiempo es mejor que la habitual?, ¿tan sabio te crees?. Lo que parece muy malo en un momento puede ser bueno tras un tiempo, ya lo sabes. Existe el bien y el mal, pero en nuestro pensamiento. Al tiempo le da igual.

    Cuesta imaginarse que haya algo más allá del tiempo, incluso lo que parece invariable, eterno, quizás no lo sea. El propio concepto de tiempo es una contradicción, ¿quién fue el que lo puso en marcha?, ¿quién decidió que fuera invariable?, ¿él mismo?.

    Quizás el tiempo lo pusimos nosotros a causa de una necesidad de ordenar las cosas, de dar una razón a el porqué los hechos no pueden deshacerse. Pero es algo demasiado grande para una mente humana, es la eterna duda, ¿ es algo creado tan simple que al intentar bsucarle la esencia nos perdemos?, ¿o es algo que percibimos, y al ser algo fuera de nuestro alcance, nos perdemos?.

    El frío sonido del reloj te encierra en una jaula de cristal armoniosa y con ecos. Disfruta, te dice. Estoy encerrado, contestas. ¿De qué te sirve escapar?, pregunta. Silencio. Las manecillas del reloj a las 2 menos diez esbozan una sonrisa fría, pero sabia.

  12. Carta a mí mismo

    martes, 6 de diciembre de 2011

    Querido yo:

    Antes que nada, un cordial saludo de tu yo de hoy, que no el de ayer. Que sepas que te tengo en mucha estima, hemos trabajado juntos mucho tiempo, y si bien hemos tenido nuestros roces, es más que cierto que formamos un gran equipo, quizás el mejor.

    Hemos crecido juntos, hemos pasado todo lo bueno y lo malo juntos, y hemos peleado por estar donde estamos. Por esa misma razón, no quiero que te distraigas ahora, que no pierdas la perspectiva, sigas siendo como eres, no te dejes llevar por los días malos, y ante todo, jamás te dejes de lado a ti mismo.

    Me explico: quizás hayas notado cambios en tí durante las últimas semanas, que hayas estado un poco alicaído, y he decirte que lo siento, es culpa mía, me he centrado en lo que no debía, y he descuidado muchas cosas que eran pilares en nuestra vida. Aunque sé que no es excusa, estoy viviendo intensos cambios en mi modo de vida, compañías, lugar de vivienda, físico, ritmo de vida...y aún ando haciendo ajustes para poder seguir haciendo lo que me gusta, pero adaptado a mi nueva vida.

    Quizás tengas que estudiar más, torturar tu cuerpo, soportar algunos comportamientos que en otras situaciones no tolerarías, sacrificar gran parte de tu tiempo, y quizás algo más que tiempo, hacer frente a los problemas a distancia, cosa que no solías hacer, administrarte tú tus propias cosas, y escribir con menos frecuencia. Quizás notes también una notable bajada de conversación y contacto femenino, no te preocupes, espero que sea sólo temporal.

    Tanto tú como yo sabemos que tenemos mucha capacidad, la vida y nosotros mismos nos hemos entrenado para tener una importante reserva de energía, paciencia, y vitalidad en caso de emergencia. He visto que ante el agobio, has agotado tus reservas, y he de decirte que es ahí donde te has equivocado. Antes de sacar el paracaídas, intenta no caerte. Quiero decir, hazte a la idea de tu nueva vida, si hay algo que no te guste, piensa que averiguarás la forma de encontrarle el gustillo, o de salvarlo sin tanta amargura.

    Sé que te encanta tu independencia, es algo que tenemos en común, pero que a la vez ansías una estabilidad que tu nueva vida no te da. Yo, como ya sabes, también lo deseo, pero sabes de sobra que nos encanta un poco el caos, el desenfreno, y tener las cosas sin decidir. Aprovéchalo.

    Tienes amigos y compañeros que estan en tu misma situacion, aprovéchalo, tienes dinero para gastar y equivocarte, aprovéchalo, y tienes un futuro brillante y bien chulo, aprovéchalo.

    No te vengas abajo por un repentino sentimiento de soledad, sé que nunca has sido de unirte demasiado a las personas, quizás en contados casos, pero oye, abre esos ojos verdes que tienes y mira alrededor, imbécil. Tienes a 60 personas que comparten mucho contigo, y han demostrado sacrificarse por ti, y saber escuchar, bailar y beber contigo. La pergunta es : ¿a qué esperas?. Esas personas te acompañarán prácticamente toda tu vida, y has tenido la suerte de vivir con ellos, caerles bien y conocerlos muy bien. Al igual que tú has estado ahí cuando te han necesitado, no tengas miedo a apoyarte en ellos cuando te encuentres mal. Ahí eres muy orgulloso, crees poder superarlo todo sólo, y si bien puedes y sabes, también sabes de sobra que es más facil en compañía, no te dé vergüenza pedir que te saquen a la calle si te ven triste, no te van a apuñalar por la espalda ni abandonarte, lo sabes de sobra.

    Respecto al apartado tías, estamos de acuerdo en que es complicado. Estamos en el culo del mundo, y en el culo del mundo, en el grano más alejado de él. Crees que es imposible tener novia fuera, dentro, en otra dimensión, o donde sea. Pero oye, sabes de sobra que a ellas no se las busca, te encuentran, y con suerte, la que te encuentra es buena chica, y es entonces cuando sabrás si te resulta tan imposible sufrir un poco por alguien. Y si está buena, mejor. Además, tú al principio ve a lo loco, hay muchas mujeres, puedes hacer un poco de Asesor de Decoración de Interiores de Piso (ADIP) mientras tanto, qué coño, estás en la mejor edad, tienes tus puntos fuertes, es tan sólo perder la poquísima vergüenza que aún te queda.

    Y poco más que decirte, la verdad, tan sólo te escribía porque parece que no te das cuenta de algunas cosas, o si lo haces, pasas de ellas. Y eso está mal. Así que más te vale espabilar, chaval, el mundo no se va a mover hacia donde andes, tendrás que volar más rápido que él para ir a donde quieres de verdad. Pero para eso aún queda un poco...

    Con cariño, de tu yo de hoy, que no el de mañana.

  13. Kart

    domingo, 4 de diciembre de 2011

    Olor a gasoil, a carretera mojada. Sensación de frío y humedad, sangre caliente bajo la ropa. Variedad de pensamientos, de sensaciones, bajo el casco, encerradas en una firme mirada concentrada en un sólo punto, sin parpadear. Las gotas de agua caen sobre el frío metal del chasis, y resbalan sobre las ruedas que esperan impacientemente, en tensión, aguantando el aire en su interior como la respiracion del piloto.

    Por un instante, todo en aquel lugar está pendiente de un mínimo movimiento, de que un brazo baje rápidamente, para dar rienda suelta a aquel silencio tan denso que se podría cortar y servir en lonchas.

    Una firme bajada de brazo, es el detonante de la bomba, la rabia y la adrenalina explotan al mismo ritmo que el carburante y el combustible del motor que gobiernan, y se inicia la encarnizada lucha por el primer puesto.

    Los charcos parecían encoger del temor antes de ser arrollados por una rápida máquina gobernada por uan fría mente, que con decisión cogía las curvas rozando el piano interior como si de la cintura de una mujer se tratara, movimientos suaves pero firmes.

    El traqueteo del coche, hacía que pareciera que el cielo vibrara con energía, pero la pista seguía ahí, inmutable, esperando ser vencida, casi riéndose con osadía cuando un piloto trompeaba en una curva cerrada.

    De cuando en cuando, tenían lugar impresionantes duelos entre pilotos, que al instante se olvidaban de su trazada habitual, y obligaban a la pista a dejarse recorrer en el camino que les permitiera adelantar a su rival de forma limpia o no tan limpia.

    La tierra y la hierba recibían con su suavidad al piloto vencido, el cual, con la ira del derrotado, contestaba con un rabioso acelerón para retornar a la pista y recobrar su puesto.

    Al final de la carrera, cada piloto se había adecuado a su máquina, y el calor de la competición había fundido sus esencias, un ente de carne, caucho, y metal. La bandera a cuadros blanca y negra parecía una línea de corte entre una dimensión y otra, tras pasarla, los pilotos recobraban poco a poco su visión general, su ritmo cardíaco se relajaba, los manos no agarraban con tanta fuerza los volantes, y la espalda dejaba de ser parte del respaldo, volvían a ser normales, saludaban a sus contrincantes con camaradería y simpatía, y se levantaban para comer algo y comentar los detalles y tiempos de la carrera del día.

    Y mientras tanto, su coche seguía en su garaje, hambriento de gasolina, y su metálica frialdad dispuesta a servir de nuevo para cuando se le necesitara. Algo similar le pasaba al piloto, sentía un deseo interno de volver a patinar sobre la pista, bailar con las curvas, e hipnotizarla con un juego de pies sobre los pedales que él conocía muy bien. La pista era su segunda casa, los neumáticos su segundo par de zapatillas y la gasolina tan sólo una bebida isotónica con la que correr mejor.

  14. Café Latte

    viernes, 4 de noviembre de 2011

    Y de nuevo, sentía el duro contacto de mi cazadora de cuero, que si bien estaba fría, tuvo el detalle de recordar la posicion de mi cuerpo al volvérmela a poner tras tanto tiempo. Me divirtió ver a una niña que estaba sentada en la fila de asientos de enfrente mirarme con un poco de miedo, por mis pintas, pero sonreir tras guiñarle un ojo, tras lo cual sacudió el brazo de su madre, la cual no quitó su cara de desconfianza.

    Me resultó interesante ese acto de desconfianza ante lo extraño, y para variar, maté el tiempo de espera en el aeropuerto pensando y pensando. ¿Por qué tenemos miedo a lo desconocido?. Esa frase se hizo después de que naciera Hollywood, pensadlo, ese "desconocido" ahora mismo son los hechos paranormales, tan explotados y conocidos como cualquier cantante de exito. Si no supieramos de la existencia de brujas, fantasmas, zombies, poltergeist, lo que primero haríamos ante una cosa que se mueve sola es pararla y mirar si hay hilos, y si no los hubiera, meter esa cosa en una caja y buscar en google alguna explicacion cientifica, pero todo ello sin miedo, tan solo extrañeza y curiosidad.

    El miedo se presenta sólo ante el conocimiento de un suceso que sabemos malo o perjudicial y que va a ocurrir en un periodo de tiempo determinado. Alguien dijo una vez : si hay algo peor que morir, es saber que vas a morir.

    Y cuestionando hechos y conceptos, de la ética, historia y conducta humanas, de nuestra Configuración predeterminada de Ideas, me encontré también alfombras tapando agujeros.

    El Bien. Ese gran concepto, hecho casi deidad por Platón, hecho herramienta por la religión de algo aún mas superior, siempre ha estado en un pedestal sin tocarlo, sin atreverse a cuestionarlo, pero en realidad, la pregunta no es "¿qué es el Bien?", si no "¿por qué existe el Bien?". El Bien es una invención del hombre, o quizás no, puesto que cualquier persona sabe si matar a una persona así, a secas, sin motivos ni razones, y sin causa aparente, no está bien. Puede ser perfectamente que para asegurar la paz mundial, establecer un objetivo para la humanidad, una forma de vida, se inventara la moral, y sus normas intuitivas, que no es natural, puesto que hay personas que aparentan no tener moral ninguna.

    Si el Bien fuera invención del hombre, sólo seriviría para clasificar los actos de una especie que puede elegir lo que hace, por lo que los animales no entrarían en el ámbito de la ética, al no tener margen de libertad suficiente para ello. Pero poneros a pensar : si en el mundo no hubiese humanos, seguiría estando la armonía de la naturaleza, la cual siempre se ha asociado al bien, a la paz, entonces : ¿la naturaleza es buena de por sí? si es así, todos los humanos seriamos buenos, pero como bien sabemos, no es así. La inteligencia es la causante del mal, acabamos por decir.

    Pero la inteligencia también es la llave de muchas puertas, una bendición de doble filo. Tal y como dije en otras entradas, nos abre también la puerta al miedo. El conocimiento del desconocimiento nos pone muy nerviosos, el tener una infinitud de espacio y de tiempo tras nuestra existencia nos hace sentir diminutos y el concepto se nos hace muy grande para nuestra pequeña mente. ¿Y qué se hace para evitar esa crisis vital?. Pues vivir, irónicamente.

    Todo, al fin y al cabo, se reduce a pequeñas cosas, átomos, personas, elementos...y nos despreocupamos, dejando pasar el tiempo entre nuestros dedos con la suavidad de la arena o el sabor de un café latte bien hecho.

  15. Hoy, tras una noche muy bien aprovechada, me he quitado el uniforme y me he duchado, y mi mente, fusionandose con el ambiente, dejó fluir los pensamientos como el agua que recorrría mi cuerpo.

    Pensé en el capellán de la academia, que había expuesto su clase supuestamente laica de Ética basándose en Dios y destrozando a Nietzsche, y noté una mezcla de emociones y pensamientos contrarios. Sin darme cuenta, a medida que repasaba su lección, mis nudillos se iban tornando blancos y el mango de la ducha crujió de la presión. Jamás pensé que pudiera darme rabia el que fastidien o malinterpreten las ideas ajenas, era algo nuevo para mí.

    Dijo que N. defendía al superhombre, el hombre sin conciencia, que queria una humanidad sin valores, cuando justo es al revés. N. escribió su filosofia en una epoca de frialdad y ausencia de valores humanos, centrado en el desarrollo economico, y el superhombre no es mas que aquel capaz de romper con los viejos valores y crearse unos nuevos validos para todos, acordes con las capacidades y virtudes de la condicion humana, tales como la creatividad, la comunidad, el amor, etc.

    Y pensé : ¿tan desesperada está la religión como para romper sus propios principios de no mentir de búsqueda de verdad y demas?. Sentí lástima, pena y ganas de reír, nada más.

    Después, me puse a pensar en cómo saber si lo estás haciendo bien en la vida o no. No me valía la frase típica de : si tienes enemigos, es que has hecho algo bien. Tiene que ser algo más complejo, algo difícil de definir. Hice un recopilatorio de las cosas que te hacen sentir realizados, y quedó algo así:

    Sentirte independiente, capaz de valerte por ti mismo, tener la suficiente confianza para tomar decisiones, y afrontar las consecuencias de la mejor manera posible, vivir con alegría cada día, e intentar alegrar a los demás, ganarte el respeto de personas inteligentes, la amistad de personas de buen corazón, y la envidia de mala gente, el amor de una persona del sexo opuesto, la admiración de un niño y el orgullo de un padre.

    Con esas cosas, creo que me acerqué más a la idea general, pero bueno, tenía más cosas en la cabeza que eso, y ese pensamiento se diluyó como el gel de ducha bajo el chorro.

  16. En el calor del hotel

    domingo, 2 de octubre de 2011

    Hoy, es mi segundo día de permiso tras un solemne acto que fue bien y blabla, y se puede decir que he vuelto a experimentar los lujos del mundo civil, pero con nueva perspectiva.

    Creía que no había cambiado en absoluto, pero no es así. Bueno, sí, es así, no he cambiado nada básico, sigo siendo el mismo, pero ahora veo las cosas de otra manera. Antes llegaba a un establecimiento, llegaba a la barra, pedia lo que fuera, pagaba y me iba, ahora me sale solo el llegar, dar las buenas noches a los que me cruce en el camino a la barra, ceder el turno a otra persona, pedir lo que quiero con cortesía, entablar conversación acerca de deportes con el cliente de al lado, pagar, e irme dando las gracias y las buenas noches de nuevo.

    No sé, voy por la calle con nuevos ojos, admirando lo que veo, pensando qué bonito es el interior de la casa esa que se ha dejado la puerta abierta, sintiendo el sol en la cara con gusto, agradecer cada brizna de brisa que siento, saborear más la comida, beber con más sed, escribir con más inspiración, leer con más ansia, reírme con más ganas...creo que es algo parecido a sentirse realizado.

    Me siento super acogido aquí, allá donde vaya, siempre encuentro una cara, que por poco conocida que sea, me saluda y me invita a la conversación, el ánimo que me da mi familia académica, el sentimiento de grupo cuando desfilamos todos juntos para impresionar al coronel de turno, la boca abierta con cada exhibicion de la patrulla águila, con cada avión de entrenamiento que sobrevuela nuestras cabezas y calla el vozarrón del capitan con su motor, etc

    Y a la vez, siento como las demás opciones que pude haber escogido se distancian a medida que avanzo, y no las miro con arrepentimiento, si no con pena, porque sé que todas eran buenas, y que me falta tiempo para vivirlas todas. Sí, sé que es de gilipollas ver la vida corta siendo joven, pero son cosas que se me pasan por la cabeza y las escribo, os jodéis.

    Ayer, por casi necesidad, compré una navaja nueva en la tienda de efectos militares, porque la de dotación es una porqueria y no me sirvió para cortar el esparadrapo en un momento de prisas y necesidad. Cuando en la habitación del hotel, le quité el precio, la saque de la funda y la abrí y probé con bolsa de plastico en la que venía, me sorprendió el poder de la cuchilla, que cortó con la facilidad de un pájaro al volar el plástico, sin tener que hacer fuerza siquiera para que lo dividiese en un corte perfecto sin apenas esfuerzo. 12€ valían aquella mortífera hoja negra, aquel mango de camuflaje y aquella funda de la misma textura, pero me puse a pensar en los malos usos que se le podían dar, y que no venían incluidos en el IVA.

    Y fue entonces cuando sentí lo que un instructor mío dijo acerca de las armas, respeto. La vi como un ente neutral pero implacable, leal pero traicionera, traicionera si te descuidas, y leal porque será tuya para siempre y hará lo que digas. La miré, me miró, y creo que casi la oí preguntar : ¿quién es el arma, tú o yo?.

    Por supuesto que está destinada a cortar esparadrapo y a tallar madera cuando me aburra, pero en el momento me quedé congelado, pensándolo seriamente, que una persona no es peligrosa cuando empuña un arma, si no cuando tiene la decisión de usarla para el mal, el arma en sí es tan sólo una extensión del cuerpo. Que no se debería tener miedo al ver el brillo de la luna en la hoja de un cuchillo, si no al ver el brillo de la luna reflejado en unos ojos decididos. Son los ojos los que cortarán el alma antes de que el arma corte la carcasa.

    Es esto mismo lo que hace que no le pierda el respeto a ningún arma, por inofensiva que sea, a pesar de que a la mía le guardo cariño por ahorrarme valiosos segundos para curarme antes de que mis heridas empeoren.

    Y aquí, en el calor del hotel, disfruto de un poco de aburrimiento, valiosa recompensa del estrés prolongado, y a punto de disfrutar de un poco de buena lectura.

  17. Nuevo comienzo

    domingo, 25 de septiembre de 2011

    Tras 1 mes sin escribir, vuelvo a las andadas, he pasado un duro mes de campamento militar, la "mili" de todos nuestros padres, y empecé con miedo, he de admitirlo.

    Pero tras un primer contacto de gritos, correr, minuciosidad, severidad y orden, me di cuenta de que la gente que me rodeaba estaba en la misma situacion que yo, asustados, temeroros de acercarse a los demas...pero enseguida vimos que todos eramos buena gente y enseguida hicimos migas, aunque se nos hizo raro eso de llamarnos por el apellido o "nombre de guerra", nos sentiamos estúpidos con el uniforme...

    Lo peor era la higiene, a los 3 dias, ya teniamos rozaduras, ampollas, cortes, y todo ello con los zapatos llenos de barro, calcetines inclusive, y duchandonos cada 5 dias con suerte, sin cambiarse de ropa apenas, que si fusil arriba, fusil abajo, flexiones, correr, aguantar el fusil con una mano (7 kg) durante 5 min sin gesticular, a pleno sol, aguantar los abusos de los instructores...

    Pero enseguida hicimos piña, y cuando uno iba retrasado vistiendose, le anudabamos las zapatillas, le abotonabamos la guerrera...tuvimos que ser nuestras propias madres, cosiendo los uniformes, planchando...

    En 3 semanas ya eramos una promocion, nos conocemos las caras, voces y nombres de todos, su procedenia, sus exnovias, sus problemas, si ronca o no, si duerme en gallumbos o con la ropa puesta, y es entonces, cuando tras un mes de sufrir, de apoyarse y de dudar de todo, aprecias todo lo bueno de la vida, te sientes rodeado de gente buena, que te levantara cuando lo necesites, aprendes a apreciar el amanecer a las 6 de la mañana, el atardecer, el escuchar musica, el lavarse los dientes con tranquilidad, el ducharse, el fluir del agua por el cuerpo mientras te limpia los sudores del día, el tomarse un paquete de chuches, el sentarse tras varias horas sentado, la satisfaccion de las cosas bien hechas, la felicitacion de un jefe, el ver la tele sentado, el tomarte una cerveza, o el mero hecho de la conexion a internet, y coger un raton y un teclado.

    Y tambien aprendes a pensar con vision de futuro, he visto a gente llorar por tener la novia fuera, y sonreir con autentica alegria cuando la llama por la noche, he visto a un compañero reunirse con su familia tras 2 meses sin verla, y si soy sincero diré que te hace pensar mucho en lo que vas a hacer a partir de ahora, el tener coche, tener una relacion seria o dedicarte a la pesca profesional nocturna...

    Todas esas cosas que piensas cuando tras un largo y duro día, te quitas los calcetines frente a la cama, los sueltas con pereza en la mesa dandote el placer de no ordenarlos, abres las sabanas, y sientes el fresco roce de las sabanas nuevas contra tu cansada piel, miras, al techo, miras al cielo a traves de la ventana, y piensas, piensas, sonríes, y piensas

  18. Peonza

    jueves, 25 de agosto de 2011

    De nuevo, volviendo a casa en un autobus no abarrotado, pero sí llenito de gente. La ventana por fin se ha decidido a ceder ante mi empeño a apoyarme en él y da un poco de calor con el tiempo en vez de su habitual frialdad. Como la mayoría de las personas, pensé. Distantes al principio, agradables con el tiempo.

    Mirando a los viajeros que me rodeaban, empecé a pensar, cavilar, reflexionar, meditar (y demás sinónimos). Todos parecían sumidos en una especie de meditación profunda, mirando al suelo, al techo, al viajero de enfrente, o mirando por la ventanilla. Cada uno con sus cosas, sus problemas, ajenos a los demás. Descubro a la chica de la blackberry con funda verde con la que he coincidido varias veces en el bus mirándome en el reflejo de la ventana, y aparta la mirada rápidamente. ¿Se me habrá quedado mirando por interés, o simplemente por aburrimiento?.

    Quién sabe, y quién sabe si algún día sabré quién es, pero no me preocupo por impresionarla o intentar hablar con ella, en el apartado femenino últimamente parece que voy bien, por un regalo del destino.

    Regalo, pero a la vez maldición, pues cada vez que conozco a una chica que se sale de la media, y me cautiva con su belleza, parece que el mundo se empeña en arrebatármela de las manos, como esa leve ráfaga de viento en un día caluroso, suave y dulce, pero breve, y que te deja con una sensación de vacío y la vuelta al calor habitual.

    Y te paras a pensar, mientras apoyas la cabeza contra el cristal y ves como tu aliento lo empaña a cada expiración, cierras los ojos y lo ves todo más difícil. Precisamente, no entiendo que los padres se sientan superiores por mantener su trabajo y su familia, más quisiera yo estar con la mujer de mi vida, felizmente casado, con trabajo estable, un buen sueldo, un monovolumen, unos amigos que puedo decir que seran para toda la vida porque estamos todos con la cabeza sentada, unos hijos de los que sentirme orgulloso...si conocieran los terrores de la inseguridad, de la inestabilidad...

    Que bueno, tiene su encanto, he de reconocerlo, la libertad para coger un tren dirigido a cualquier lugar con dinero en los bolsillos y buscar tu sitio alli, ver mundo, conocer personas, culturas...pero soy una persona que necesita unas cosas seguras, fijas, en su vida para ser feliz y sentirme seguro, y por ahora, tan sólo me he tenido a mí mismo, a mis propias costumbres, mi disciplina mental, mi cuerpo, mi música...pero nada más.

    No es tanto pedir estabilizar el mundo cuando me encuentro a gusto, creo. Me gusta el cambio, el salir de la rutina, me considero una persona divertida y que le gusta lo diferente, pero me gustaría que cuando me siento solo, tener algun apoyo que sé que estará allí siempre, aunque sea una casa, un amigo que esté allí siempre que le necesite y me saque a la calle para airearme y alegrarme, un perro que me salude con entusiasmo, o una chica que me reciba con un beso en la mejilla, cualquier cosa me vale.

    Porque las pequeñas rutinas que hago me sustentan durante un tiempo, pero luego me voy por cualquier razón y veo cómo ellos siguen con sus vidas, con los amigos de siempre, felices, seguros, y yo, a la deriva, en parte solo, teniendo que buscarme las castañas dondequiera que vaya.

    Y es entonces cuando reconoces la farmacia, la calle, y te apresuras a levantarte y presionar el botón de Parada, salir a la calle con un saltito y caminar bajo la lluvia, mientras que las gotas corren por tu cara, intentando enjuagar las lagrimas del alma con más agua, y la canción que suena en el iPod te hace recordar, personas, rostros que corren por delante de tus ojos como si de una proyección de cine se tratara, lugares, atardeceres, sueños, paisajes...todo tan vaporoso y distante, y mi mente se vuelve fría ante el recuerdo, quizás por protegerse de ellos, quizás por congelarlos y poder alcanzarlos sin que se muevan.

    Tantos lugares, casas, vistas desde la ventana paisajes, personas, objetos...y tan sólo quiero que algunos permanezcan en mi vida, que sean míos y nadie me los vaya a quitar, en serio pregunto, mundo : ¿es demasiado pedir?

  19. Vacío

    lunes, 22 de agosto de 2011

    Me preocupa lo que yo deje atrás cuando me vaya de este mundo. Quizás debería preocuparle a todo el mundo, pero se vive demasiado bien pensando en el día a día, y quizás hagan bien, y sea yo el que adelanta pensamientos que son propios de una persona mayor, con preocupaciones mayores y mayor experiencia para hablar mejor de la vida que yo.

    Pero es así, me preocupa, me veo desde fuera y me veo insignificante (sí, soy cansino con eso, qué le voy a hacer), un puñado de carne envolviendo huesos, un mísero ser orgánico de metro ochenta, constitución nervuda, bípedo y que de cuando en cuando, sale a correr un poco por el pueblo y se sienta delante de una pantalla.

    ¿Qué es lo que le da significado a nuestra vida? bueno, corrijo, el significado es seguir adelante, es muy simple, pero a las pelis y novelas baratas les gusta darle bombo a eso del "significado". Lo importante es la huella que dejemos, algo etéreo, insustancial, más allá del tiempo, del espacio y de la materia, y es algo que llevamos buscando los que nos damos cuenta desde que caemos en la cuenta de ello, mediante la historia, las batallas, el poder, el dinero...

    Aunque la "huella" es mucho más enrevesada y escurridiza a las manos del entendimiento, y aún no se ha conseguido determinar con claridad, unos dicen que son las buenas obras, otros que es el cambiar la situación a mejor, otros que es dejar el mundo mejor de como te lo encontraste (una obligacion y no una huella, a mi parecer) y otros dicen que el encontrar tu forma de vivir de por sí es un mérito que pocos consiguen.

    Pero no se han parado a pensar que nada de lo hagas tiene la mas mínima importancia si no hay nadie para observarlo, si no queda constancia de ello, o si ni siquiera tú eres consciente de su importancia.

    ¿Y entonces por qué nos haces leer todos los malditos párrafos anteriores? estaréis pensando. Yo os lo diré. Para los que hayáis comprendido del todo lo que he dicho, o pretendido decir, habréis llegado a un callejón sin salida, el vacío, la nada, la impotencia de la mente a seguir el razonamiento, un tope mental.

    Y es en estos "vacíos mentales", donde cada uno se forja su opinión, hay gente que al llegar a este callejón sin salida, no le ve el sentido a la vida y vive amargada, otros siguen intentandolo, algunos se pasan la vida tanteando la oscuridad, intentando saltarse el límite de la comprensión, y algunos encuentran a Dios, otros un vacío insoldable de soledad ante lo desconocido...

    Pero como muchas cosas en esta vida, es del vacío de donde surge la diversidad de opinión, la variedad de culturas, los diferentes puntos de vista en el plano psíquico y sus reflejos en la conducta. Y es que lo irónico es que del vacío existencial salga la diversidad, el movimiento, la voluntad de descubrir, la rabia por el desconocimiento, TODO, emociones, pensamientos, movimiento, que conforman la vida, sale de la NADA.

    Quizás sea por mi cerrada y limitada mente humana, que tan sólo llega a un todo dual, a un dualismo y enfrentamiento de contrarios que se complementan, pero es a lo que he llegado por ahora, probablemente la realidad sea mucho más compleja, y mi necesidad de dejar una huella o mi búsqueda por el prestigio intelectual o social es lo que me empuja a escribir lo que pienso, ¿quién sabe?, y lo que es más importante, ¿qué importa?



  20. City 2

    martes, 16 de agosto de 2011

    De nuevo, me embriagan los pétreos olores de la carretera, el chirriar de los neumáticos, los resoplidos de los sistemas hidráulicos de los autobuses, quejándose de la rutina, el sol reflejándose en los cristales de las casas, de los coches, de las gafas de los transeúntes y aspirar ese aroma de vida en movimiento.

    Ver mis pies andando, uno tras otro, persiguiendose y adelantándose en cada paso, las manos en los bolsillos, la mirada paseando por cada balcón, cada coche, cada escaparate, cada persona,  dejar la mente fluir mientras que dejo activado el piloto automático, que evita el tráfico de la gente, cambia de acera, de calle, con total autonomía y ninguna conciencia de ello.

    Pienso en cada persona que me rodea, los que conozco y los que no, y de repente me siento como una pequeña burbuja mental, ajeno al mundo observando todo con ojo atento, y miro sus rostros, estudio cada milímetro de sus facciones, analizando como se expresan a la vez que examino lo que dicen, intentando adentrarme en sus mentes, descubrir qué los mueve, qué tipo de pasado habrán tenido para ser como son.

    Siento verdadero interés por cómo piensan, cómo ven el mundo, con qué pensamientos se levantan de la cama, qué preocupaciones les rondan la cabeza, me resultan graciosas y curiosas sus manías, sus costumbres, y siento unas ganas irrefrenables de conocer a la persona mejor aún si tiene algún tipo de barrera exterior, alguna cosa misteriosa, alguna incógnita...

    Aprendo por experiencia ajena, quizás sea eso la causa de mi insaciable sed de personas, de conocer más y más de ellas, quizás sea por inseguridad, de sentirme conocido, quizás por mera generosidad de ayudar con sus problemas, quizás la eterna infantil búsqueda del amigo perfecto, de la chica perfecta, quizás no tenga razón de ser, a secas, quién sabe...

    Pero soy una esponja de recuerdos, tanto los míos como los de los demás, aprendo de los míos y de los ajenos, pero si me acuerdo de los ajenos es para advertirles sobre futuras veces que vayan a cometer algun error, soy una especie de angel de la guarda si lo miro asi (sólo si lo miro asi), y me dicen que soy diferente, que soy raro.

    Raro, curiosa palabra, y peligrosa, porque es muy relativa, depende de lo que se considere normal, una cosa es rara o no, y una cosa es salirse de lo común y otra es ser raro. Personalmente, veo en la palabra raro cierto retintín despectivo, y bueno, si es verdad que la gente no lo dice con esa intención, no puedo evitar pensarlo.

    Salirse de lo común es lo que todos buscan, unos se pasan de la raya, otros acaban sucumbiendo a la atracción de la sociedad y sus modas, otros lo hacen, otros creen que lo hacen, y curiosamente, si alguien decide no salirse de lo común, ya lo ha hecho, porque lo común hoy día es no decidir nada, irónicamente.

    ¿Qué me considero yo? no soy nadie para hablar de mí, que opinen los demás. La mayoría de las veces las preguntas más importantes son el Cómo, el Qué, y el Por qué, pero muchos se olvidan el Para qué, esa pregunta explica la causa a partir de la deseada consecuencia, por eso nunca me pregunto directamente el pasado de una persona, si no el efecto que intenta provocar en las personas para saber a dónde quiere llegar, y así saber de qué huye, y el cómo lo hace se averigua observando. 3 en 1 lo llaman en las ferreterías, yo lo llamo Psicología.

    Aplicable a diversos aspectos, me gusta aplicarlo a ámbitos del día a día, adivinar lo que alguien piensa para sacarle una sonrisa, ponerme en el lugar del otro para evitar discusiones innecesarias, evaluar el nivel de humanidad o compasión que tiene una persona para saber qué errores me puedo permitir y cuáles no, para ir con más tranquilidad por la vida, saber qué reacciones provocare con mis acciones, y así hacerlas o no hacerlas, pero como siempre, la mente de los seres humanos me sorprende constantemente, reacciones inesperadas a acciones que según mi criterio no tenían peligro ninguno, respuestas sorprendentes, causas remotas a algo que jamás hubiera imaginado en un principio...

    Y es que cuando empiezo a creer que comprendo a las personas, me sorprenden de nuevo con algún individuo suelto que no se ajusta a las inestables y temblorosas normas "universales" que intento aplicar a la gente para su mejor entendimiento.

    Pero bueno, escogí conocer a los demás para predecirme a mi mismo, así que imagino que no me debería sorprender el ser sorprendido, al fin y al cabo, me reflejo en los ojos de los demás como el sol en los rincones de la ciudad